¿Cual es la postura de la Iglesia sobre el Control de la Natalidad?

Por Dastin Cruz

En la iglesia la familia siempre ha sido la parte fundamental de la unidad terrenal y celestial. Debido a este enfoque en las familias y en la castidad, tiene sentido que algunos de nosotros estemos algo confundidos sobre cuál es la postura sobre el Control de la Natalidad. A lo largo de las décadas, los líderes de la Iglesia han dicho muchas cosas. Antes de la década de 1980, los líderes de la Iglesia SUD generalmente expresaron opiniones más abiertamente sobre el control de la natalidad. La mayoria de miembros SUD defendían la crianza de familias numerosas, por lo que el control de la natalidad parecía contrario a sus enseñanzas. Algunos líderes aún expresaron que los métodos de anticoncepción no deberían usarse, ya que se creía que al usar los anticonceptivos se evitaba que los hijos espirituales, que estaba destinado a tener, nacieran en su familia. Algunos miembros todavía en la actualidad piensan de esa manera.

La Familia y los Hijos en la Iglesia.

En la iglesia el nacimiento de hijos en familias amorosas es fundamental para Su plan. El primer mandamiento que Dios les dio a Adán y a Eva fue: “Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra” (Génesis 1:28). Las Escrituras declaran: “Herencia de Jehová son los hijos” (Salmo 127:3). En 1995 la Primera Presidencia y los doce Apóstoles declararon por medio de la “La Familia: Una proclamación para el mundo” que “El primer mandamiento que Dios les dio a Adán y a Eva tenía que ver con el potencial que, como esposo y esposa, tenían de ser padres. Declaramos que el mandamiento que Dios dio a Sus hijos de multiplicarse y henchir la tierra permanece inalterable.” En la Conferencia General de octubre de 1942, la Primera Presidencia mandó un mensaje a todos los santos que decía:
“Por medio de la autoridad que poseemos como Primera Presidencia de la Iglesia, advertimos a nuestra gente: Uno de los primeros mandamientos que el Señor dio a Adán y a Eva fue éste: ‘multiplicaos; y henchid la tierra’. Él ha reiterado este mandamiento en la actualidad. Ha revelado otra vez en esta última dispensación el principio del convenio eterno del matrimonio. . .El Señor nos ha dicho que es el deber de todo marido y mujer obedecer el mandamiento dado a Adán de multiplicarse y henchir la tierra, para que las legiones de espíritus escogidos que esperan tabernáculos de carne puedan venir a la tierra y progresar por medio del gran plan de Dios y llegar a ser almas perfectas, porque sin estos tabernáculos de carne no pueden progresar y llegar al lugar que Dios les ha destinado. Por lo tanto, todos los maridos y las mujeres en Israel deben llegar a ser padres de niños que nazcan bajo el sagrado convenio eterno. Al traer al mundo a estos espíritus escogidos, tanto padres como madres contraen una obligación sagrada hacia esos espíritus y hacia el Señor mismo. Porque el destino de esos espíritus en las eternidades, las bendiciones o castigos que les esperarán en el más allá dependerán, en gran parte, del cuidado, las enseñanzas y la disciplina que los padres les den a esos espíritus. Ningún padre puede escapar esa obligación y responsabilidad, a cuya estricta adherencia el Señor nos hará responsables. No hay otro deber más excelso que éste”. [En “Conference Report”, oct. de 1942, páginas 7, 11–12.]
Por lo tanto es evidente que el mandamiento de a multiplicarse y henchir la tierra ha permanecido inalterable.

Planificación Familiar y el Control de la Natalidad.

Entendemos como planificación familiar al programa que permite a las personas tener el número de hijos que desean y determinar el intervalo entre embarazos. Los métodos de control de la natalidad por otra parte serian las técnicas y medios utilizados para poder cumplir con esta planificación y generalmente se tratarían de formas que previenen la concepción. La confusión surge desde el punto de vista que el mandamiento dice "multiplicaos y henchid la tierra". Entonces cual es la posición de la iglesia respecto a este tema, ¿Esta permitido la “planificación” familiar?, ¿Se puede usar la pastilla o solo métodos “naturales”?, ¿Cuantos hijos es “aceptable” tener?.

Antecedentes históricos.

Puede parecer sorprendente saber que los métodos anticonceptivos simplemente no existían 50 años atrás. Quizás aun mas sorprendente será saber que la “planificación familiar” era un tema que en muchos países era penado y contrario a la ley. De hecho solo en 1965 se derogaron finalmente las leyes que prohibían los métodos de control de natalidad en los EEUU luego de mas de casi 50 años de activismo político de los defensores de este derecho en ese país. Al mismo tiempo, recién en los 60s aparece uno de los métodos mas comunes: La píldora. En forma similar a las leyes y a la posición principal de la sociedad pre revolución sexual en los 60s, los lideres de la Iglesia tenían una fuerte posición en contra de los métodos anticonceptivos e incluso en ciertos casos, definiendo claramente que la principal función de las relaciones sexuales en el matrimonio era la procreación.

Las posiciones mas conocidas dentro de los miembros de la Iglesia son las expresadas por la dupla de Joseph Fielding Smith y Bruce R. McConkie en sus libros “Doctrina de Salvación” y “Doctrina Mormona”. En Doctrina de Salvación, tomo 2, Joseph Fielding Smith aboga en forma muy fuerte contra el control de la natalidad calificándola de un pecado grave, una abominación y una practica inicua que conduciría a la condenación. Una frase especialmente clara y fuerte del libro publicado en 1958 es la siguiente:
“Cuando un hombre y una mujer están casados y se ponen de acuerdo, o convienen en limitar su descendencia a dos o tres hijos, y llevan a cabo practicas inicuas para conseguir este propósito, son culpables de iniquidad la que, finalmente, será castigada”.
Asimismo Joseph Fielding cita en repetidas ocasiones a su padre, Joseph F. Smith, quien señala explícitamente que: “Posiblemente no hay mayor pecado que puedan cometer aquellos que han aceptado este evangelio, que el impedir o destruir la vida en la manera indicada.” Existen declaraciones similares tanto de otros apóstoles como profetas como George Albert Smith o el presidente David O. McKay. Este ultimo señala en fecha tan tardía como 1969, en plena revolución de la píldora que lamentaba el naciente sentimiento entre los miembros de la Iglesia de reducir el numero de hijos explicando vía carta de la Primera Presidencia del 14 de abril de 1969 que:
Cuando marido y mujer disfrutan de salud y energía y están libres de impurezas que puedan ser transmitidas a su posteridad, es contrario a las enseñanzas de la Iglesia el reducir artificialmente o prevenir el nacimiento de hijos. Creemos que aquellos que practican el control de la natalidad obtendrán decepción por esto y a causa de esto.
El presidente Spencer W. Kimball asimismo dijo lo siguiente: ‘… Rehusar tener hijos cuando se tiene la capacidad de hacerlo constituye un acto de extremo egoísmo por parte de un matrimonio’ (“Fortalezcamos nuestros hogares en contra del mal”, Liahona, agosto de 1979, pág. 8)

Sin embargo conforme la posición de la sociedad cambio en ciertos aspectos respecto a la planificación familiar, asi como el hecho de que dejo de ser ilegal en muchas partes en los años 60 y 70 y se declaro como un derecho perteneciente a la vida privada, la Iglesia comenzó a tomar el tema como perteneciente al ámbito del albedrio de los miembros. Uno de los primeros lideres en expresar esta noción fue el Presidente Gordon B. Hinckley durante un devocional para adultos solteros en la BYU efectuado en el año 1983, el entonces apóstol y miembro de la Primera Presidencia del presidente Spencer W. Kimball dijo lo siguiente:
“Me siento ofendido por la sofistería de que la única suerte de la mujer de los Santos de los Últimos Días sea estar descalza y embarazada. Es una frase ingeniosa, pero es falsa. Por supuesto, creemos en los niños. El Señor nos ha dicho que nos multipliquemos e hinchemos la tierra para que podamos tener gozo en nuestra posteridad, y no hay mayor alegría que la alegría que proviene de los niños felices en buenas familias. Pero él no designó el número, ni la Iglesia lo ha hecho. Ese es un asunto sagrado que depende de la pareja y del Señor. La declaración oficial de la Iglesia incluye: ‘Los esposos deben ser considerados con sus esposas, quienes tienen la mayor responsabilidad no solo de tener hijos, sino de cuidarlos durante la infancia, y deben ayudarlos a conservar su salud y fortaleza. Las parejas casadas deben ejercer el autodominio en todas sus relaciones. Deben buscar la inspiración del Señor para enfrentar sus desafíos matrimoniales y criar a sus hijos según las enseñanzas del Evangelio” (Manual general de instrucciones [1983], página 77)” (Piedras angulares de un hogar feliz, 6).
La Posición Oficial de la Iglesia

La declaración sobre la postura oficial de la iglesia se resume en el Manual General de Instrucciones, tomo uno y en el  manual “Leales a la fe” que dice:
Cuando las parejas casadas son físicamente aptas, tienen el privilegio de proporcionar cuerpos terrenales para los hijos espirituales de nuestro Padre Celestial. Así toman parte en el gran plan de felicidad, el cual permite que los hijos de Dios reciban cuerpos físicos y tengan la experiencia de la vida terrenal.

Si eres casado, tú y tu cónyuge deben hablar sobre la sagrada responsabilidad de traer hijos al mundo y de nutrirlos en rectitud. Al hacerlo, tomen en cuenta la santidad y el significado de la vida; mediten en el regocijo que se recibe al tener hijos en el hogar; consideren las bendiciones eternas de tener una buena posteridad. Con un testimonio de estos principios, tú y tu cónyuge estarán preparados para decidir, con oración, cuántos hijos tener y cuándo tenerlos. Esas decisiones deben tomarlas ustedes dos y el Señor.

Al conversar acerca de este asunto sagrado, recuerda que las relaciones sexuales dentro del matrimonio son divinamente aprobadas. Aunque uno de los propósitos de esas relaciones es proporcionar cuerpos físicos para los hijos de Dios, otro ob-jeto es expresar amor mutuo y unir al esposo y la esposa con lealtad, fidelidad, consideración y un propósito común.
Reafirmando la declaración en la página de Temas del Evangelio en LDS.org. Leemos sobre “Control de la natalidad ”:
“Las personas sin impedimentos físicos tienen la bendición, el gozo y la obligación de tener hijos y de criar una familia. Dicha bendición no debe posponerse por razones egoístas.

Las relaciones sexuales en el matrimonio no tienen sólo el propósito de procrear, sino que también son un medio de expresarse amor y fortalecer los lazos emocionales y espirituales entre el esposo y la esposa.

Se insta a los cónyuges a orar y a consultarse mutuamente al planificar su familia. Entre los asuntos que deben considerar están la salud física y mental de ambos progenitores, así como su capacidad de proveer para las necesidades básicas de sus hijos.

Las decisiones en cuanto al control de la natalidad, y sus consecuencias, corresponden únicamente a la pareja casada. Sin embargo, el aborto como un método de control de la natalidad es contrario a los mandamientos de Dios.”
Así mismo el director del centro de salud de la Universidad Brigham Young, el Dr. Robert Romney ha declarado: “La iglesia no enseña el empleo del control de la natalidad, pero, tampoco condena su uso”, asimismo “la Iglesia concede a cada persona el uso de su libre albedrío para utilizarlo en las circunstancias de sus propias vida y los anima a buscar el consejo de su Padre Celestial”.

Con respecto al trasfondo de la doctrina acerca de la “planificación familiar” el decano asociado de educación religiosa de la BYU, Matthew Richardson dijo que las parejas Santos de los Últimos Días deben recordar los principios del matrimonió y la familia al tomar una decisión acerca de como practicarlas. “La iglesia enseña principios y también enseña pautas para su practica”. “Algunas veces le damos mas importancia la forma practica pero olvidamos el principio”. Richardson ha dicho que los principios detrás de la procreación y de la planificación familiar son el buscar el gozo en la familia y la posteridad.

Por otro lado con respecto a la evolución a través de los años sobre las políticas o posturas de la Iglesia , Richardson ha dicho que las modificaciones hechas no son cambios o enmiendas respecto del pasado sino que se ajustan las pautas a la situación que vivimos actualmente. “Tenemos profetas, videntes y reveladores vivos para ayudarnos a entender y vivir los principios según las circunstancias de nuestras épocas“. Es decir, las declaraciones hechas en esos años eran las correctas, pero los tiempos cambian y sus circunstancias también, por lo cual, gracias a que tenemos profetas vivientes, por medio de ellos algunas enseñanzas se adecuan mejor a nuestra realidad.

Conclusión:

Muchos miembros optan por señalar que es cierto que los líderes de la Iglesia han tenido declaraciones fuertes y contrarias al control de la natalidad y que sus palabras representaban su opinión y no la posición oficial de la iglesia. Otros señalan que la posición oficial de la iglesia en esos tiempos, aunque distinta a la nuestra, era correcta para ellos y que actualmente tenemos una postura oficial un poco distinta debido a nuestros tiempos y realidades, la cual es correcta para nosotros. Sea cual sea la postura de los miembros con respecto a las declaraciones hechas por líderes del pasado, si está claro la actual posición oficial de la Iglesia.

Aunque la Iglesia SUD le da un gran valor a las familias y considera que el mandamiento dado a Adán y Eva de "multiplicaos; y henchid la tierra" (Génesis 1:28) todavía está vigente, el uso del control de la natalidad no está prohibido por la Iglesia. No se espera que las parejas casadas Santos de los Últimos Días limiten su contacto sexual a una maternidad con propósito. El comportamiento sexual entre las parejas casadas se considera sano y santificador, incluso cuando hay pocas posibilidades de concepción. El control de la natalidad debe usarse con cuidado y en oración, y no se encuentra prohibido.


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